Sandra Gasparini.

Buenos Aires, Santiago Arcos. 2012.

En 1875 Eduardo L. Holmberg, reconocido ya por sus trabajos como naturalista, publica su primera novela Dos partidos en lucha y la subtitula “Fantasía científica”. A partir de este sintagma felizmente paradojal Sandra Gasparini realiza en Espectros de la Ciencia. Fantasías científicas de la Argentina del siglo XIX una doble y exitosa operación crítica: por un lado organiza una genealogía del género (con sus repertorios, sus préstamos, sus inventos, sus reglas y sus desvíos) y por otro lo define, lo crea como tal iluminando, precisamente, su momento de emergencia que es, también, su momento de breve y sostenida existencia.

La ciencia y sus espectros sugieren preguntas inquietantes sobre lo que se saben, sobre qué se hace con lo que se sabe, y sobre el carácter inestable de lo último que se sabe. La “fantasía científica” se hace cargo de estas preguntas postulando mundos extraterrestres, ficciones de autómatas, escenarios de vaudeville para las disputas científicas, misterios multivalentes.

Fuente: Contraportada libro.